VENTANA ABIERTA POR ÁMBAR
Mi familia y yo habíamos llegado
a aquel pueblo, Nara se llama, ¿lo conoces?
Es muy bonito, aunque desde aquel día que no
lo puedo ver de la misma manera, es algo obvio, ¿no?
Llegamos a nuestra nueva casa, mi
hermana y yo fuimos a nuestra habitación, sí, dormíamos en la misma habitación
aunque teníamos unos 16 años. Siempre fuimos muy unidas. Ella dormía al lado de
la ventana, y yo, cerca de la puerta. Ni loca iba al lado de la ventana, ella
era a la que le gustaba el frío. Lo bueno es que llegamos en verano, entonces
no entraba tanto frío. Aunque hubiera preferido llegar en invierno, ¿viste? Así
no abría la ventana aquel día.
No tendríamos que haber dejado la ventana
abierta aquella noche. Yo le había dicho que no, pero no me prestó atención,
ese día habíamos discutido. Fue horrible. Discutimos por una estupidez, un tema
tan simple. Pero bueno, así se llevan las hermanas, ¿no?. Cuando crecimos
empezamos a discutir más seguido, pero siempre nos arreglábamos rápido. En
serio nos queríamos. Éramos inseparables, pero aquella noche… cómo me
arrepiento.
Ella se fue a dormir enojada
conmigo por una discusión tonta.
Era un día de mucho calor, así
que dejamos la ventana de la habitación abierta. Como me arrepiento. Me fui a
dormir yo también, todavía enojada, que estúpida que era, discutir por eso, qué
tonta.
A la mitad de la noche me desperté por unos
ruidos. Abrí los ojos, pero no me podía mover. ¿Alguna vez sentiste eso? Es
horrible. No podía mover ni los dedos, pero podía ver todo. Pude ver aquella
sombra asomándose por la ventana.
Se me acelera la respiración de
solo recordarlo... Era una sombra, tenía una silueta humana, pero tenía ojos
redondos y rojos, parecían brillar, era horrible. Esa sombra... En serio me
duele el pecho de solo recordarlo... Lo vi todo, pero no me podía mover, era
horrible. Esa sombra. Pude ver como se llevaba a mi hermana. Mi pobre y dulce
hermana. Habíamos peleado, ella estaba enojada conmigo. Y esa sombra se la llevó.
Se la llevó a la boca. Y... No me hagas decirlo. Supongo que te podés imaginar
lo que pasó, ¿no? Quería gritar pero no podía.
A la mañana, me desperté agitada,
pensé que había sido todo un sueño. Voltee la cabeza para ver a mi hermana. Y no
estaba. No estaba... ¿Entendés lo que me dolió eso? Su cama estaba vacía. Salí
de la habitación, asustada, muy asustada, le expliqué a mamá y a papá lo que
había pasado. Ambos me miraron raro. Deben haber pensado que estoy loca, pero
yo vi lo que pasó. Yo lo vi todo... Usted me cree, ¿no?- Comentó la muchacha
con mirada perdida.
-Señorita, yo le creo, pero por
favor, ya tome su medicina, es hora de dormir, ¿si?- Dijo la mujer antes de
retirarse de aquella habitación de paredes blancas.
-Ámbar.
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