LA ALCOBA DEL TERCER PISO por LUCI
La alcoba del tercer piso
Todo comenzó cuando alguien dejó abierta la ventana, era de esas noches donde nadie se atrevía a estar en la calle y sobre todo cuando en las noticias alertaron que tengan cuidado porque en casas, departamentos y hoteles aparecían las almohadas desplumadas, además de que las camas tenían cortes.
Laird, un hombre de unos treinta y uno, su cabello castaño pero un poco desaliñado, barba de una semana aunque cuidada, grandes ojeras que si el te llegaba a mirar serio podría causarte temor y un cuerpo esbelto, se encontraba sentado en el sillón mientras que en su boca se encontraba un cigarrillo pero su mano izquierda sostenía un vaso de whisky. El castaño tenía una expresión desinteresada hasta que vio la noticia de que esos problemas se encontraban cerca de donde él vivía, sin embargo, puso los ojos en blanco para después llevarlos donde estaba la ventana que daba a la alcoba y vio que estaba abierta para que el olor del cigarrillo no se quedará.
Se paró de aquel sillón sacando el tabaco de sus labios y tomando lo último que quedaba de ese vaso. Laird un poco cansado se dirigió al perchero poniéndose el abrigo junto a la bufanda y agarrando su billetera. Él tenía hambre, demasiada hambre, entonces no pensaba quedarse con aquel apetito esa noche, llegando al ascensor sin antes asegurarse de haber cerrado la puerta del departamento se metió a aquel espacio y todo fue tranquilo. Estaba tranquilo mientras tarareaba una canción que no se le salía de la cabeza hace semanas Glimpse of Us se llamaba, cuando de pronto el ascensor se paró y las luces se apagaron y prendieron. Aquel hombre sintió un poco de desesperación, pero quedó confundido cuando al mirar al piso se encontró con una pluma negra que tenía algunos detalles blancos además de gris.
No le dio interés, ya que el elevador había comenzado a funcionar de nuevo volviendo a quedarse con la tranquilidad del principio.
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Una vez que terminó de comprar se dirigió de nuevo a su departamento, sus ojos vagaban mirando de un lado para el otro, observando la tranquila, aterradora y oscura que se encontraba aquella noche. Le dio paz y a la vez un sentimiento de intranquilidad cuando se estaba por cruzar con un callejón, al llegar a ese lugar un ruido llamó su atención, unos que le hicieron tener escalofríos e inconscientemente sus manos empezaron a temblar causando que las bolsas de las compras cayeran.
El hombre, empezó a tartamudear al ver una figura, esa figura llena de plumas negras con aquellos detalles grises con blancos, aquel bicho flotaba y tenía unos ojos negros tan vacíos, junto a unas uñas tan filosas que con tan solo un roce podría cortarte la garganta, también tenía un pico junto a unos dientes que sobresalían, pero llenos de sangre. El bicho emplumado se empezó a acercar a Laird poco a poco, teniendo como consecuencia que a aquel hombre le temblaron las piernas y llegará a estamparse contra el piso, aquella presencia llegó al frente de Laird estirando esas alargadas, filosas uñas y el hombre cerro sus ojos.
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