DEBAJO DE LA ALFOMBRA
DEBAJO
DE LA ALFOMBRA
Pasaron dos
semanas y volvió a suceder.
Volvió esa
sensación de terror y angustia… mientras estaba leyendo un magnifico libro a la
luz de la leña con el viento soplando y tocando con fuerza la ventana, cuando
de repente escuché fuera de la casa el sonido de un motor acercándose, no le di
mucha importancia pensando que era el vecino, pero cuando escuchaba con más
intensidad el motor, ahí lo pude reconocer.
Un
escalofrío me recorrió por la espalda y quede helado, me acerque a la ventana
para confirmar lo que suponía, y ahí estaba él, bajando del auto muy nervioso,
al ver esa acción salí corriendo a mi lugar lejos del peligro. Moví rápidamente
la alfombra y busque la llave para abrir esa pequeña puerta de madera, estaba
tan nervioso que no podía colocar correctamente la llave, escuche la puerta que
se abría dando un fuerte estruendo y ahí en ese momento logré entrar a mi
refugio, quedándome en total silencio y temblando de miedo. Escuchaba los pasos
lentos pero furiosos de esa horripilante persona que se hacía llamar “TÍO”, esa
persona que siempre mataba sus penas ahogándose en el alcohol, y descargando su
ira en mí, usando cualquier excusa para decir que fue todo fue mi culpa, la
muerte de mis padres, cuando la verdad el único culpable de todo es él.
De repente,
todo queda en silencio y cuando estoy decidido a salir escucho como empieza a
golpear fuertemente con una silla, la puerta de mi escondite mientras maldice
de todas las formas posibles, gritando y amenazando. Al cabo de un largo rato
de sufrimiento, veo como una luz intensa ilumina a través de las hendijas de la
trampilla donde con seguridad me escondía, esa luz duro un solo un momento.
De repente
todo se queda en total tranquilidad, y decido salir enfrentando mis miedos,
observo detenidamente cada rincón, solo estaba la silla rota en el suelo y unas
huellas saliendo de la casa, en ese momento, caminé sigiloso hasta la puerta,
pero no vi a nadie….
Ese infierno
había terminado…
Desde aquel
día no volví a ver al hombre que tanto me hacía sufrir…
FIN.
Comentarios
Publicar un comentario