Cuento: "Madre" por VALENTINA SAYAGO
Madre
Desde
hacía un mes, el día a día de Tomas se había vuelto lúgubre y gris, la extraña
muerte de su madre, a quien consideraba su única amiga en el mundo, lo había
dejado destruido y sin fuerzas si quiera para mantenerse fuera de su
habitación. Tomas podía sentir cada día como una pequeña parte de su alma se
perdía, así como el recuerdo de su madre mirándolo con sus dulces ojos.
Pero fue aquella noche, aquella noche que podría describir como...
mágica, en la que por primera vez en ese mes, que para el jovencito se sintió
como la eternidad, en la que Tomas sintió la calidez de su madre, otra vez.
Esa noche, como todas las anteriores por alguna razón que solo conoce
nuestro protagonista, el pequeño Tomas durmió con la ventana de la habitación
abierta; sin embargo, hubo una pequeña diferencia con aquellas oscuras y
solitarias noches que habían transcurrido anteriormente: un pequeño destello de
luz se asomó por fuera y junto a ese otro más, y así sucesivamente. Esa fue la
noche que marcó el destino de nuestro pequeño Tomas.
El suceso de la noche anterior volvió a repetirse al día siguiente pero
esta vez Tomas despertó, jurando haber oído la suave voz de su madre
llamándolo. Al encontrarse completamente despierto y ver las extrañas luces dio
un salto y cayó de la cama, se reincorporó lo más pronto posible para intentar
huir, hasta que de nuevo alcanzó a oír a esa voz, la voz de la persona que más
amó, la voz de su madre pronunciando su nombre y él simplemente quedó
hipnotizado. El pequeño niño veía como aquellos destellos parecían formar un
camino que lo invitaban a seguir, y él sin pensárselo mucho lo siguió sin
importarle nada más.
Asustado porque los destellos parecían desaparecer con cada segundo que
tardaba, Tomas corrió y corrió, centrando su vista únicamente en las pequeñas
fuentes de luz hasta llegar a la orilla de un pequeño pero profundo lago que
estaba a una distancia no tan larga de su hogar. Una vez allí, Tomas pudo sentir
el frío de la noche y el rasposo suelo a sus pies. En aquel momento se preguntó
si lo que había visto fue real, pero todo pensamiento fue disipado cuando en el
fondo del lago algo se iluminó, y debió estar loco porque lo que creyó ver fue
a su madre allí, pareciendo descansar tan tranquilamente, pero a Tomas no le
importó en lo más mínimo estar loco si podía seguir oyendo a su madre.
Algo dentro de él lo impulsaba a correr tras ella, a meterse al frío lago y
esconderse entre los cálidos brazos de su madre y recordar los viejos tiempos.
Su mente se inundó de una voz prometiéndole que si iba con su madre ahora
estaría con ella para siempre, cada instante que pasaba su cabeza se perdía en
un sin fin de desesperados sueños y su cuerpo se adentraba en el agua helada
del lago. Por más que sintiera muy dentro de él ese instinto por luchar, la
cordura de Tomas estaba perdida, su alma había muerto con su madre y su pequeño
ser lo hacía en aquellas frías aguas.
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